Cómo funciona la Tarifa Cero en las ciudades que ya han adoptado el transporte gratuito

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¡Tarifa cero en ciudades que ya han adoptado el transporte gratuito! La movilidad urbana es un pilar esencial para el funcionamiento de cualquier ciudad.

Sin embargo, el costo de las tarifas del transporte público a menudo excluye a sectores de la población, lo que limita el acceso al trabajo, la educación y las oportunidades de ocio.

En este contexto, la Arancel cero, una política pública que elimina el cobro de tarifas en el transporte público, surge como una solución innovadora para democratizar el acceso a la ciudad.

Pero ¿cómo funciona realmente esta iniciativa en las ciudades que la han adoptado?

¿Por qué está ganando fuerza en Brasil y en el mundo?

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Tarifas cero en ciudades que ya han adoptado el transporte gratuito

La Tarifa Cero no es sólo una exención de costos, sino una redefinición del transporte como un derecho universal.

Así como la atención sanitaria y la educación están garantizadas por el gobierno en muchos contextos, el transporte gratuito tiene como objetivo asegurar que nadie quede atrás por falta de recursos financieros.

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Sin embargo, la implementación de esta política requiere una planificación sólida, fuentes de financiación creativas y un compromiso político firme.

A continuación, exploramos cómo funciona la Tarifa Cero, sus beneficios, los desafíos de sostenibilidad y las lecciones que las ciudades brasileñas pueden enseñar al mundo.

¿Qué es el Arancel Cero y cómo funciona?

Imagen: Canva

Tarifa Cero es una política pública que elimina el cobro de tarifas en el transporte público, transfiriendo el costo del servicio al presupuesto público u otras fuentes de ingresos.

A diferencia del modelo tradicional, donde a las empresas de transporte se les paga en función del número de pasajeros.

Con Tarifa Cero el pago se basa en otros criterios, como los kilómetros recorridos o las horas de servicio.

En resumen, esto permite que el transporte sea accesible para todos, independientemente de su situación financiera.

Por ejemplo, imaginemos una ciudad como un organismo vivo, donde las calles son venas y el transporte público es la sangre que mantiene la vida pulsando.

Sin la barrera tarifaria, más personas se desplazan y acceden a trabajos, escuelas y servicios esenciales.

Este modelo requiere que el municipio asuma la responsabilidad de financiar el sistema, a menudo utilizando impuestos progresivos, regalías sobre recursos naturales o asociaciones con el sector privado.

Además, la Tarifa Cero suele incentivar la reestructuración de las rutas de autobuses, ampliando la cobertura y la eficiencia del servicio.

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En Brasil, la Tarifa Cero ganó fuerza especialmente después de las protestas de 2013, cuando el Movimiento Tarifa Libre destacó la exclusión causada por las tarifas altas.

Desde entonces, ciudades como Maricá (RJ) y Caucaia (CE) han implementado con éxito el modelo, demostrando que es posible romper el círculo vicioso de aumento de tarifas y caída de pasajeros.

Sin embargo, el éxito depende de una gestión y una planificación transparentes que equilibren la creciente demanda con la calidad del servicio.

Beneficios del arancel cero: más allá del ahorro

El Arancel Cero va mucho más allá de aliviar la carga sobre los bolsillos de los ciudadanos.

En primer lugar, promueve la inclusión social, permitiendo que las poblaciones de bajos ingresos accedan a zonas urbanas que antes estaban restringidas por el costo del transporte.

En Maricá (RJ), por ejemplo, la demanda de transporte público creció seis veces después de la adopción de la Tarifa Cero en 2014, con más de 120 mil personas transportadas diariamente.

Este aumento refleja una demanda acumulada, donde los ciudadanos que antes caminaban largas distancias o evitaban desplazarse ahora se mueven libremente.

Además, la política estimula la economía local.

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Con más dinero disponible, las familias pueden gastar en bienes y servicios, impulsando el comercio.

En Caucaia (CE), la alcaldía informó un aumento en las ventas en el comercio local después de la implementación de la Tarifa Cero, ya que los residentes comenzaron a visitar más los centros comerciales.

Además, reducir el uso del vehículo privado ayuda a reducir los atascos y las emisiones de gases contaminantes, alineándose con los objetivos de sostenibilidad urbana.

Por último, la Tarifa Cero fortalece el sentido de pertenencia a la ciudad.

Cuando el transporte es gratuito, la gente participa más en eventos culturales, visita espacios públicos y se conecta con sus comunidades.

No es de extrañar que 145 ciudades brasileñas, beneficiando a más de 5,4 millones de personas, adoptaran la Tarifa Cero hasta marzo de 2025, según la Asociación Nacional de Empresas de Transporte Urbano (NTU).

Pero ¿podrían todos los brasileños gozar de este derecho?

La universalización de la política aún enfrenta barreras importantes, que exploraremos a continuación.

Desafíos de implementación: la planificación es clave

Si bien el arancel cero es una idea atractiva, su implementación requiere superar desafíos complejos.

En primer lugar, la financiación es una cuestión central.

En ciudades pequeñas, como Conchas (SP), que adoptó la Tarifa Cero desde 1992, el costo anual de R$ 247 mil es viable debido a la flota reducida y a la población de apenas 18 mil habitantes.

Sin embargo, en grandes centros urbanos como São Paulo, el costo anual estimado de R$ 1.400.000 para los domingos gratuitos sólo ilustra la magnitud del desafío financiero.

Además, el aumento de la demanda puede sobrecargar el sistema.

En Caucaia (CE), la flota de autobuses necesitó crecer de 48 a 70 vehículos para atender el aumento de 505 mil a 2,2 millones de pasajeros mensuales.

Sin una planificación adecuada, el hacinamiento y el deterioro de la calidad del servicio son riesgos reales.

Por ello, las ciudades que adoptan la Tarifa Cero invierten en estudios de demanda y reorganizan las rutas para garantizar la eficiencia.

Además, otro desafío es la resistencia política y económica.

Las empresas de transporte, acostumbradas al modelo de pago por pasajero, podrían oponerse al cambio.

Además, los gerentes enfrentan presión para priorizar otros sectores, como la salud y la educación, dentro de presupuestos ya ajustados.

Por ello, el Arancel Cero requiere no sólo recursos, sino también voluntad política y estrategias de financiación creativas, como impuestos a las empresas locales o redireccionamiento de fondos desde la infraestructura vial.

Ejemplos prácticos: Maricá y São Caetano do Sul

Maricá (RJ): Un modelo financiado con regalías

Maricá, en Río de Janeiro, es un ejemplo emblemático del éxito del Arancel Cero.

La ciudad, que cuenta con unos 212.000 habitantes, cuenta desde 2014 con un sistema de transporte gratuito financiado principalmente con regalías petroleras.

La Empresa de Transporte Público (EPT) gestiona una flota de autobuses conocidos como “los colorados”, que transportan más de 120 mil pasajeros al día.

La iniciativa, considerada inicialmente como audaz, transformó la movilidad local, reduciendo la dependencia del transporte individual y fortaleciendo la economía.

El secreto de Maricá está en la gestión estatal del sistema y la utilización de una fuente estable de ingresos.

Además, la ciudad ha integrado bicicletas gratuitas en el sistema, fomentando la intermodalidad.

Este modelo demuestra que, con suficientes recursos y planificación, la Tarifa Cero puede escalarse incluso en ciudades de tamaño mediano.

Sin embargo, la dependencia de las regalías plantea interrogantes sobre su replicabilidad en municipios sin ingresos extraordinarios.

Finalmente, el impacto social es innegable.

Los residentes reportan un mayor acceso a servicios de salud y educación, así como un sentido de pertenencia a la ciudad.

Maricá demuestra que la Tarifa Cero no es sólo una política de transporte, sino una herramienta de transformación urbana.

São Caetano do Sul (SP): Tarifa Cero en una ciudad metropolitana

São Caetano do Sul, en la región metropolitana de São Paulo, adoptó la Tarifa Cero en noviembre de 2023, convirtiéndose en la mayor ciudad del estado en implementar la política de forma universal.

Con 165 mil habitantes, la ciudad financia el sistema con recursos del presupuesto municipal, estimados en R$ 1.400.000.000 anuales.

La iniciativa fue posible gracias a la estabilidad económica del municipio, que cuenta con altos ingresos per cápita.

A diferencia de Maricá, São Caetano opera con una flota privada contratada a través de un proceso de licitación, pero mantiene el acceso gratuito para todos los usuarios.

La política resultó en más de 27 millones de viajes gratuitos en poco más de un año, según el gobierno de la ciudad.

Además, la ciudad experimentó una reducción de 15% en el tráfico vehicular, aliviando la congestión y mejorando la calidad del aire.

El caso de São Caetano muestra que la Tarifa Cero es viable en contextos metropolitanos, donde la integración con otros modos, como trenes y metros, puede ser un desafío.

La ciudad ahora está evaluando expandir su flota para satisfacer la creciente demanda, destacando la importancia de los ajustes continuos para mantener la calidad del servicio.

Modelos de financiamiento: ¿Cómo pagar la Tarifa Cero?

La financiación es fundamental para la Tarifa Cero. Las ciudades suelen utilizar recursos públicos, como impuestos municipales o estatales, para financiar el sistema.

Por ejemplo, en Vargem Grande Paulista (SP), las empresas locales pagan una tarifa fija por empleado, sustituyendo el tradicional bono de transporte, que redistribuye los costos de forma equitativa.

Este enfoque creativo reduce la presión sobre el presupuesto municipal e involucra al sector privado en la formulación de políticas.

Otra estrategia es la utilización de ingresos extraordinarios, como las regalías petroleras en Maricá o los impuestos a actividades económicas específicas.

En ciudades menores, como Caeté (MG), el costo mensual de R$ 90 mil es absorbido por el presupuesto municipal sin mayores dificultades.

Sin embargo, en grandes centros, como São Paulo, la propuesta de un Sistema Único de Movilidad (SUM), inspirado en el SUS, sugiere un modelo de financiamiento compartido entre el gobierno federal, los estados y los municipios.

La siguiente tabla resume los principales modelos de financiamiento observados en las ciudades brasileñas con Tarifa Cero:

CiudadFuente de financiaciónCosto estimadoPoblación
Marica (RJ)regalías petrolerasR$ 7,3 millones/mes212 mil
São Caetano do Sul (SP)Presupuesto municipalR$ 27 millones/año165 mil
Conchas (SP)Presupuesto municipalR$ 247 mil/año18 mil
Vargem Grande Paulista (SP)Tarifa fija para empresas (sustituye a los bonos de transporte)R$ 1,2 millones/año52 mil

Impactos sociales y económicos: una transformación silenciosa

El arancel cero no sólo facilita los viajes, sino que también transforma la dinámica social y económica de las ciudades.

En términos sociales, la política reduce las desigualdades al permitir que las poblaciones vulnerables accedan a servicios esenciales.

Por ejemplo, en Luziânia (GO), los residentes ahorran alrededor de R$ 130 al mes con el acceso gratuito, valor que puede utilizarse para alimentación o educación.

Este impacto es especialmente relevante en las zonas periféricas, donde los costos de transporte consumen una parte importante de los ingresos.

En términos económicos, el Arancel Cero estimula el comercio local y reduce los costos de salud pública.

Ciudades como Maricá reportan aumento en la recaudación de impuestos debido a la mayor circulación de personas.

Además, reducir el uso del coche privado reduce los accidentes de tráfico, aliviando la carga de los sistemas sanitarios.

En términos ambientales, la política contribuye a reducir las emisiones, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

Sin embargo, el éxito de estos impactos depende de la calidad del servicio.

El hacinamiento y la falta de mantenimiento pueden frustrar los beneficios, como se observó en Palmas (TO), donde una implementación abrupta condujo a problemas de hacinamiento.

Por ello, la Tarifa Cero requiere un equilibrio entre accesibilidad y eficiencia para cumplir su potencial transformador.

Preguntas frecuentes sobre el arancel cero

PreguntaRespuesta
¿La Tarifa Cero aumenta la saturación de los autobuses?Sí, la demanda puede aumentar significativamente, como en Caucaia, Ceará, donde aumentó en 3.711 TP3T. Sin embargo, con planificación y expansión de la flota, se puede evitar la congestión.
¿Cómo financian las ciudades la Tarifa Cero?La mayoría utiliza el presupuesto municipal, pero algunos, como Maricá (RJ), utilizan regalías petroleras, mientras otros, como Vargem Grande Paulista (SP), crean impuestos para las empresas.
¿Es viable el arancel cero en las grandes ciudades?El desafío es mayor debido a los altos costos, pero ciudades como São Caetano do Sul (SP) demuestran que es posible con planificación y fuentes sólidas de ingresos.
¿El servicio gratuito reduce la calidad del servicio?No necesariamente. Con una gestión eficiente, como en Maricá (RJ), la calidad se puede mantener o incluso mejorar ampliando la flota y reestructurando las rutas.
¿Es el arancel cero sostenible en el largo plazo?Sí, siempre que haya fuentes de financiamiento estables y una planificación continua, como lo demostró Conchas (SP), que mantiene la política desde 1992.

El futuro de los aranceles cero: ¿un derecho universal?

La Tarifa Cero representa un cambio de paradigma en la movilidad urbana, tratando el transporte como un derecho, no como una mercancía.

En Brasil, el crecimiento de 20 ciudades con Tarifa Cero en 2019 a 145 en 2025 señala una tendencia prometedora.

Sin embargo, universalizar la política requiere un debate nacional sobre su financiamiento, con propuestas como el Sistema Unificado de Movilidad (SUM) ganando impulso en el Congreso.

A pesar de los desafíos, la Tarifa Cero ya ha demostrado su valor en ciudades como Maricá y São Caetano do Sul, donde la inclusión social y el desarrollo económico van de la mano.

La pregunta sigue siendo: si el transporte es un derecho constitucional, ¿por qué seguimos pagando para acceder a él?

Con planificación, innovación y voluntad política, el Arancel Cero puede convertirse no sólo en una realidad local, sino en una política nacional que transforme Brasil.